Hoy, las luces de la ciudad se abren paso entre el atardecer y la noche, el cielo se ve rojizo cubierto de nubes que se extienden a lo lejos, el viento sopla sobre la seca tierra, los arboles se mecen de un lado a otro, los sonidos de la ciudad se convierten en ecos profundos y disparejos que me aturden, y mis deseos se elevan hacia el cielo como luces pérdidas que jamás se convertirán en estrellas.
Sé que las estrellas no concederán mis deseo, pero aun así convertiré todos esos sueños, en recuerdos.